Es en 1908 cuando el alemán Arnold SchÖnberg aborda el nuevo mundo atonal, crea la serie o sistema de organización de los doce grados (docafónico) de la escala cromática.
En Antón Webern, encontramos a uno de los músicos más singulares del presente siglo, profundiza yendo más lejos con sus “melodías de timbres”.
LA ESTETICA Y EL DODECAFONISMO
La crisis del lenguaje musical
En particular hay periodos de crisis en la historia del lenguaje musical, periodos de renovación, en que caen las viejas estructuras y surgen otras completamente nuevas.
La historia de la música ha atravesado, desde la mitad del siglo XIX hasta hoy, un periodo de crisis, de intensas transformaciones, de renovación, período muy lejos de estar concluido a una nueva concepción de la música que esta abriéndose camino a través de numerosas tentativas y experimentos.
Hoy, la disolución de la tonalidad es ya un hecho cumplido; la mayor parte de los críticos, de los teóricos, de los músicos mismos, más abiertos y sensibles ahora a la nueva realidad artística, se han percatado de ello y han interpretado el movimiento dodecafónico, con todo, las más interesantes interpretaciones de la dodecafonía nos la han suministrado los mismos inventores de la misma.
SchÖnberg y la poética de la dodecafonía
Arnold S. el músico que es considerado generalmente como el inventor de la dodecafonía, encarna verdaderamente, en su música y en sus numerosos escritos, la crisis y las incertidumbres en que se encontró la música en los primeros decenios del siglo XX.
Schönberg tardío romántico ligado a la mentalidad del primerizo movimiento expresionista; se encontró ante infinitas posibilidades de combinaciones sonoras, es decir, quedo dueño de una libertad ilimitada o, quizás, del caos.
Arnol S. expresa sus ideas del arte y sobre la música, están fuertemente influidos por el clima expresionista y por su ideal de exasperado subjetivismo.
La tonalidad entreveía ya los limites históricos es simplemente considerada como *uno de los medios eficaces para obtener en música un buen resultado formal*.
Dos interpretaciones de la dodecafonía: Hindemith y Webern
Hindemith y Webern, entre los principales protagonistas del mundo musical contemporáneo, del cual representan dos direcciones divergentes, se pueden, en ciertos aspectos, considerar cercanos. Su juicio sobre la dodecafonía es obvio y opuesto; pero es interesante y no del todo casual el hecho de que ambos la condenen o la exalten remitiéndose a lo mismo principios.
Hindemith, que en el ámbito del panorama musical del siglo XX representa el ala conservadora, ha expresado la más dura e irrevocable condenación de la dodecafonía, declarando ilegítimo su lenguaje porque no corresponde a la organización *natural* de los sonidos.
Webern, que ha sido considerado como el portavoz de la extrema izquierda dodecafónica, como el que a abierto el camino a las más atrevidas aventuras de vanguardia, defiende en sus escritos la dodecafonía sacando a la luz el nexo que la une a la tradición y, consiguientemente, a la *naturalidad* de su lenguaje, este hecho demuestra que la dodecafonía puede ser interpretada sea como violenta y definitiva ruptura con la tradición, como principio de una nueva era, sea como elemento que se añade a la tradición occidental, que mas bien se inserta en ella, y que de ella sobresale representando su natural y lógico desarrollo.
La música atonal o mejor, la *música que niega parentesco de los sonidos* tiene sus orígenes a finales del siglo XVII.
Webern el músico que ha llevado el lenguaje dodecafónico a sus últimas consecuencias; la tradición armónico-tonal representa el fundamento para justificar la validez del nuevo lenguaje, el cual no es menos natural que el antiguo. La dodecafonía se presenta en el pensamiento de Webern como una amplificación clásico de tonalidad, y no como una ruptura con éste es la utilización de un número más amplio de armónicos.
DEL EXPRESIONISMO MUSICAL ALEMAN AL DODECAFONISMO
En música, el termino *expresionismo* que se aplicó básicamente a Schönberg, Berg y Webern adopta una coloración especial. En efecto, la música alemana evoluciona esencialmente bajo la sombra omnipresente de Wagner y sus características esenciales son un lirismo emotivo muy intenso y la concentración en el yo.
El expresionismo musical no surge como una reacción contra lo que precede; representa, por el contrario, la exacerbación de ciertos elementos que el romanticismo presentaba en germen y que posromanticismo había acentuado. El expresionismo subraya la atmósfera subjetiva través del culto a un yo hipertrofiado, arrebatos de alegría.
Impondrá al lenguaje musical unas reglas tan severas y austeras como libres esta nueva corriente es el dodecafonismo, y, llegados a esta etapa, ya no podremos hablar verdaderamente de expresionismo.
ARNOLD SCHÓNBERG
Un estilo importante
Insiste igualmente en la relación entre su utilización y *la emancipación de la disonancia*; predomina en general el orden melódico, y su forma un *ultratema* que desempeña una función semejante a la del tema clásico.
ANTON VON WEBERN
Se inclina intuitivamente hacia las formas breves el sonido puro y aislado. Por otra parte le repugna exhibir su yo más profundo, y desconfía también de las emociones subjetivas.
El estilo de Webern se caracteriza por su rigor extremo, una aridez voluntaria y su enorme condensación, recurre a *melodías de timbre*.
TRES COMPOSITORES INDEPENDIENTES
Alban berg
Junto a Schönberg y Webern, hay en Alban Berg un poso tan profundamente romántico que termina rompiendo cadenas dodecafónicas que se había impuesto.
Su Suite lírica para cuarteto de cuerda (1926), incorpora por primara vez a su escritura el dodecafonismo. En realidad, esta obra es un híbrido: semiatonal y semidodecafónica.
Su ópera Wozzeck su obra maestra Berg consigue llevar el lirismo y el expresionismo a su intensidad máxima.
Paul Hindemith
Como reacción contra a él, empezó escribiendo una música muy agresiva y disonante que hizo durante mucho tiempo. Amaba la práctica instrumental: buen violinista y notable interprete de viola.